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Indice General de la Bolsa de Valencia

Los índices bursátiles son magnitudes que reflejan la evolución temporal  de los precios  de los valores cotizados en los mercados de acciones. La medida estadística que recoge los cambios en estas variables y por tanto, utilizada para hacer comparaciones intertemporales son los números índice, cuya medida, al ser una construcción matemática, son simplemente puntos.

Los índices en general, se pueden clasificar de distintas maneras. Las clasificaciones más habituales hacen referencia al tiempo elegido y al objeto del mismo. En cuanto al tiempo elegido distinguiremos entre un índice corto y un índice largo. El Índice corto es aquel que toma como base 100 el 31 de diciembre del año anterior. El Índice largo es un encadenado de índices cortos y toma como base una fecha fija de referencia, que en el caso del Índice General de la Bolsa de Valencia (IGBV) es el  31 de diciembre de 1985.

En cuanto a la clasificación de los índices en función del objeto, pueden ser de precios, como es el caso de  nuestro índice o, de rentabilidad, si tenemos en cuenta además de las diferencias de precios, los dividendos.

El nivel que alcanzan cada día las acciones depende de la oferta y de la demanda existente de valores, es decir, de la tensión existente entre las corrientes compradoras y vendedoras. En cambio el índice de esas mismas acciones depende, además, del propio modelo del índice, de cómo esté construido, de la ponderación de cada uno de los sectores y de cuales sean los criterios de representatividad de las acciones dentro de ese índice.

Por tal motivo cualquier observador del “clima bursátil” necesita conocer la metodología de construcción de los índices.

 El sistema de cálculo elegido de nuestro Índice es el de Laspeyres, por su sencillez en el cálculo, por las características del Mercado Bursátil español y por un afán de querer  homogeneizarlo con el resto de índices de las otras Bolsas existentes en España. La primera cuestión es la relativa a la selección de los valores que han de constituir la muestra del índice. El Indice General de la Bolsa de Valencia utiliza como criterio el del volumen efectivo de negociación  y la frecuencia de cotización. Este criterio es lógico puesto que así se está recogiendo las acciones que más reclamo han tenido entre los inversores. De esta manera, el 31 de diciembre de cada año se selecciona los valores que van a componer el índice el año siguiente.

El 1 de enero de 2005 entró en vigor una nueva clasificación sectorial fruto del consenso entre las Sociedades Rectoras de las Bolsas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia junto a Sociedad de Bolsas. La razón de ser  de este cambio fue  establecer una nueva reclasificación sectorial de  actividades,  abandonando el anterior criterio que se mantenía en función de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas-CNAE, teniendo en cuenta que el hecho de llamar a nuestro Índice “General”, es porque viene representado en él todos los sectores.

Esta armonización sectorial era más acorde con las tendencias internacionales y con el actual tejido empresarial español y pretendía mejorar la exposición e identificación internacional de las compañías cotizadas al encuadrarlas en sectores y subsectores fácilmente reconocibles por los inversores internacionales y, muy especialmente, por los institucionales.

La nueva reclasificación sectorial, por tanto, daba respuesta a la demanda manifestada por los profesionales del sector financiero, expresada en el sentido de que era necesario disponer de índices que reflejasen de una manera más precisa el impacto de las nuevas perspectivas financieras sobre las distintas parcelas de la actividad económica. A su vez se optó  por una división en dos niveles, “Sector” y “Subsector”  como mejor marco en el que ubicar las compañías que cotizan en Bolsa atendiendo a su actividad principal. Por lo tanto, una vez elegidos los valores pertenecientes al índice, los clasificamos sectorialmente en subsectores, dando lugar la unión de subsectores homogéneos a sectores.

 El siguiente paso a tener en cuenta es la ponderación que tienen los distintos valores, dentro de su sector, dentro de  su subsector y, finalmente, dentro del Índice General.

Como el índice debe reflejar la tensión en la oferta y demanda de fondos, en el caso de la realización de determinadas operaciones financieras, tales como ampliaciones de capital, reparto de dividendos o la realización de  splits, el índice deberá corregirse ya que este tipo de operaciones afectan al valor del mismo sin que sea consecuencia del mercado. Para corregirlo, por tanto, introducimos un coeficiente corrector que, dependiendo de la operación, tendrá en cuenta el valor teórico de los derechos preferentes de suscripción o el importe de los dividendos repartidos.

En el caso de la Bolsa de Valencia, podemos distinguir el cálculo de tres índices. Un “Índice Corto” que toma como  base 100 el 31 de diciembre del año anterior; un “Índice largo de la Bolsa de Valencia” o más comúnmente llamado “General”, encadenado de índices cortos que no tienen periodo de vida ilimitado, con base 100 en  la fecha fija de referencia del 31 de diciembre de 1985; y un “Índice Largo con base 100  con fecha 31 de diciembre de 2004”, fruto de la entrada en vigor el 1 de enero de 2005 de la nueva clasificación sectorial de actividades. A su vez, los valores de estos índices están clasificados en subsectores y sectores, tal y como se indica más abajo, en el documento en relación a la “Clasificación sectorial bursátil desde el 1/1/2005”.

 

 

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